Déjenme llorar, reirme, enojarme.
Así no tuviera razón para hacerlo.
Es la única forma de liberar
el volcán que llevo en mi corazón.
También déjenme seguir mi camino.
Así
sea para bien o para mal.
Y si voy por el camino q
ue conduce al río de agua fresca,
ojalá sea yo quien lo decida
y no porque me arrastren como a un animal.
Dejen que rebalse el agua del balde
e inunde toda una ciudad.
Déjenme que baile, que salte en la lluvia.
Es más, déjenme ensuciarme con el lodo
que
la lluvia ha formado.
Porque cuando llegue al otro lado del puente
¿cuándo podré hacer estas cosas?
Dejen en paz a mi inmadurez
que en su color verde hay un signo de
esperanza.
¿Para
qué? No lo sé, pero siento que es algo bueno.
No molesten más a mi soberbia.
No quieran apagar mi ira.
No pongan candado a mi lujuria.
Déjenme luchar esta batalla hasta el final,
aunque me falten fuerzas.
Y si pierdo que importa.
Tendré la satisfacción de haber peleado
por vivir en libertad.
Que fuerza amigo!! Adelante morocho querido! Deye
ResponderEliminarMuchas gracias, doña Deye. Le mando un beso :D
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