¡Que ganas de dar el último golpe!
Pero ya es tarde para pelear.
El combate ya lo perdí.
Mas a mi ya no me importa ganar.
¿Por qué no pueden comprender esta locura?
Locura para ustedes y para mi anhelo
que no se cumplirá realmente.
Anhelo que a mi alma la tortura
ya que tarde cuenta me dí
que el miedo me paralizó el puño.
Ni me dejan largar esa gancho que acuño.
Ya sé que ese golpe no logrará nada
y que al vacio irá a parar.
Por lo menos,denme el consuelo
de un hombro para llorar.
Hernán Sanchez Mérida
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