miércoles, 23 de marzo de 2016

ALMA MUTILADA (de mi futuro libro EL FUEGO Y LA ROSA)

Tú que me pides creer en el amor
para liberar mi alma
de la prisión del rencor.
Dime ¿de qué me sirve liberarla?
Si ya la tengo muerta y mutilada.

Ni el Diablo podrá alegrarse.
Total ¿quién desea las cosas en mal estado?
Si, fríamente, me la destrozaron.

No me pidas que te cuente
la historia de todo lo sucedido.
La conté varias veces, querido amigo,
que recibí un castigo:
desterrarla de mi memoria.

Ni llorar me dejaron.
Decían que tenía que seguir mi rumbo.
Quisieron lavarse las manos
los mismos que la mataron.

Quisieron confundir paz con indiferencia
ya que a ellos les convenía.
Mientras que mi alma desangraba,
yo por dentro agonizaba.

¡Déjenme llorar mi desgracia!
¡Denme un tiempo de luto
para llorarla!
Luego tendré que decir adiós
a mi alma mutilada.


Hernán Sanchez Mérida 

miércoles, 16 de marzo de 2016

MARCADO (de mi futuro libro "El Fuego y la Rosa)


 Márcame con tus besos.
Que sepan todos
que te pertenezco
sólo a ti.

Marca tu piel en la mía
con caricias, golpes o rasguños 
o como quieras tú, vida mía.

Deja tu huella en mi alma.
Mas ya quedó grabada tu imagen.
 ¡No importa! ¡Hazlo con el fuego
de tus labios!

Hazme tuyo ya mismo, mujer.
 Llévame contigo al manantial
de pasión y placer.

Terminando con este asunto
graba tu marca en mí
por siempre
y para siempre.

Hernán Sanchez Mérida 


sábado, 5 de marzo de 2016

EL MEJOR POEMA (de mi futuro libro EL FUEGO Y LA ROSA)

En estos momentos de inspiración,
escribiré para ti, amor mío,
el mejor poema.

Colocaré en este papel
versos que no se hayan escrito
 y si es posible
voy a inventar
nuevas palabras.

Analizaré las palabras
para las rimas y las metáforas.
Que, por cierto, te diré
que no harán falta.

Las rimas darán melodía.
Las metáforas o palabras bonitas,
o como quieras llamarlas,
serán el moño de este regalo
que te entregaré en versos.

Porque, en vano, voy a escribir
tantas estrofas para ti.
Porque el mejor poema, vida mía,
lo repito las veces que, junto a mi corazón,
en el cuarto oscuro de mi mente
 a gritos te llamo.

¡Que ironías de la poesía!
Yo afirmé que no escribiría
tantas palabras.
¿y que estoy haciendo ahora?

La verdad es que el mejor poema
lleva, tan sólo, dos palabras.
¿Quieres saberlas? Te las voy a decir.
Esas dos palabras son:
¡te amo!


Hernán Sanchez Mérida