Esta
tensa la situación
que
se da entre nosotros dos.
De
tu mirada, mujer,
se
escapa un viento frío
que
me recorre toda la piel.
Mis
manos están temblorosas,
indicio
de lo que pasará
cuando
digas las palabras fatales:
“Ya
no te amo más,
no
volveré a ser tuya jamás”.
Trato
de contener las lágrimas.
Lágrimas
que quieren escaparse
y
resbalar por mis mejillas.
Lágrimas
que quieren ser testigos
de
esta pesadilla.
Intento
detener el llanto
porque
será en vano liberarlo.
De
todas formas te marcharás.
A
tu partida te aferrarás.
De
nada servirá
derramar
tantas lágrimas
por
ti.
De
nada servirá
suplicarte
de rodillas
que
te quedes aquí.
¿Ya
tienes listo tu equipaje?
¿Preparada
para este viaje?
Refugiándote en tu indiferencia
me
contestas con un si.
Otra
lágrima vuelve a traicionarme
al
escaparse despacio.
Pero
muere al observar
que
su fuga de nada servirá.
Haga
lo que haga
tú
me dejarás.
Hernán Sanchez Mérida