Te
veo pero no quiero verte.
Me
desordenas las ideas.
Si
me suelto, quizás las lleve a la muerte.
Tengo
miedo de dar rienda suelta a mi anhelo
y
desencadenar una tragedia.
La
libertad no encuentro para ser sincero.
¿Qué
hago? ¿Doy libertad a mi deseo?
Te
miro con ojos de lobo feroz
y quiero devorarte
con placer
.Aunque
otro ya lo hizo
pero
no te hiciste mujer.
Ansioso estoy
de tu piel
y
a mi pasión poner fin.
Desencadenaré
una guerra
que
no tendrá cuartel.
Tu
cuerpo es tentador.
Sensualidad
natural.
Insomnio
me invade
al
querer beber
de
tu manantial.
¡Que
ganas de invadir tu juventud!
Mi
conciencia y las leyes
me
lo tienen prohibido.
Mas,
si tu permiso
me
hayas concedido,
seré
condenado
por
lo sucedido.
¿Cómo
salgo de este laberinto
que
en mi mente construí?
No
puedo deshacerme de este deseo
de
tu gemido oír.
Estoy
al límite de este hambre
que
no puedo consumir.
Quizás,
lo consuma
.Mas,
con mi conciencia
no
podré seguir.
Hernán Sanchez Mérida