miércoles, 23 de marzo de 2016

ALMA MUTILADA (de mi futuro libro EL FUEGO Y LA ROSA)

Tú que me pides creer en el amor
para liberar mi alma
de la prisión del rencor.
Dime ¿de qué me sirve liberarla?
Si ya la tengo muerta y mutilada.

Ni el Diablo podrá alegrarse.
Total ¿quién desea las cosas en mal estado?
Si, fríamente, me la destrozaron.

No me pidas que te cuente
la historia de todo lo sucedido.
La conté varias veces, querido amigo,
que recibí un castigo:
desterrarla de mi memoria.

Ni llorar me dejaron.
Decían que tenía que seguir mi rumbo.
Quisieron lavarse las manos
los mismos que la mataron.

Quisieron confundir paz con indiferencia
ya que a ellos les convenía.
Mientras que mi alma desangraba,
yo por dentro agonizaba.

¡Déjenme llorar mi desgracia!
¡Denme un tiempo de luto
para llorarla!
Luego tendré que decir adiós
a mi alma mutilada.


Hernán Sanchez Mérida 

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