viernes, 15 de enero de 2016

PEREGRINACIÓN DE BESOS (de mi futuro libro EL FUEGO Y LA ROSA)

Empiezo por el sur.
Allá donde están tus pies.
Jugueteo como un niño con ellos.
Observo que se contornea
tu cuerpo bello.

Mis labios necesitan ayuda
para explorarte.
Enseguida, sin prestarle atención a la duda,
convocan a mis manos para acariciarte.

Y lo primero que hacen
es aterrizar sobre la seda
que envuelve a tus piernas para
escalarlas suavemente
hasta  llegar a la franja
de tu cintura.

¿Y mis labios?¿qué pasó con ellos?
Se detuvieron un momento para beber agua fresca
de tu oculta vertiente
y ahora sale al descubierto para mi.

En instantes pegan un salto
y caen, como una pluma, en tu vientre.
Lo siento caliente.
Hasta creo que se quemará mi boca.

Tu cuerpo vuelve a contornearse
a través de la corriente de pasión
que descargo sobre tu piel,
que clama a gritos
¡bésame, bésame!

Sigo viajando por tu geografía
hasta toparme con las montañas
que hay en tu pecho.
Estoy en un santiamén, 
simultáneamente, en cada montaña
de tu preciosa cordillera.

Llegamos al santuario de tu boca roja.
 Hecha un volcán de lujuria
que libera gemidos
prisioneros en tu garganta.

-¿Tus manos dónde están?
Me preguntas excitada.
Entonces yo te contesto
 –Debajo de tu espalda, mujer amada.

No sé cuándo terminará
esta batalla de pasión.
Volteretas y más volteretas
 recibe el colchón.

Mis labios no quieren despegarse
de tu superficie.
Encontraron el hábitat ideal para ellos.

Al fin nos quedamos dormidos.
Cansados de saciar nuestros instintos.
Me despierto, miro tu piel desnuda a mi lado.
Creo que comienza, nuevamente,
otra peregrinación de besos
allá por el sur.

Hernán Sanchez Mérida 


2 comentarios:

  1. Muy bien. Creo que deberías agregar un "con" al comentario principal de tu blog. Saludos.

    ResponderEliminar