Empiezo
por el sur.
Allá
donde están tus pies.
Jugueteo
como un niño con ellos.
Observo
que se contornea
tu
cuerpo bello.
Mis
labios necesitan ayuda
para
explorarte.
Enseguida,
sin prestarle atención a la duda,
convocan
a mis manos para acariciarte.
Y
lo primero que hacen
es
aterrizar sobre la seda
que
envuelve a tus piernas para
escalarlas
suavemente
hasta llegar a la franja
de
tu cintura.
¿Y
mis labios?¿qué pasó con ellos?
Se
detuvieron un momento para beber agua fresca
de
tu oculta vertiente
y
ahora sale al descubierto para mi.
En
instantes pegan un salto
y
caen, como una pluma, en tu vientre.
Lo
siento caliente.
Hasta
creo que se quemará mi boca.
Tu
cuerpo vuelve a contornearse
a
través de la corriente de pasión
que
descargo sobre tu piel,
que
clama a gritos
¡bésame,
bésame!
Sigo
viajando por tu geografía
hasta
toparme con las montañas
que
hay en tu pecho.
Estoy
en un santiamén,
simultáneamente,
en cada montaña
de
tu preciosa cordillera.
Llegamos
al santuario de tu boca roja.
Hecha un volcán de lujuria
que
libera gemidos
prisioneros
en tu garganta.
-¿Tus
manos dónde están?
Me
preguntas excitada.
Entonces
yo te contesto
–Debajo de tu espalda, mujer amada.
No
sé cuándo terminará
esta
batalla de pasión.
Volteretas
y más volteretas
recibe el colchón.
Mis
labios no quieren despegarse
de
tu superficie.
Encontraron
el hábitat ideal para ellos.
Al
fin nos quedamos dormidos.
Cansados
de saciar nuestros instintos.
Me
despierto, miro tu piel desnuda a mi lado.
Creo
que comienza, nuevamente,
otra
peregrinación de besos
allá
por el sur.
Hernán Sanchez Mérida
Muy bien. Creo que deberías agregar un "con" al comentario principal de tu blog. Saludos.
ResponderEliminarMuchas gracias. Tendré en cuenta tu consejo :D
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